Redacción / @Contactar
ediciones simbióticas

Nada es tan desalentador como un esclavo satisfecho. Cartas desde la prisión. Ricardo Flores Magón
Portada del sitio > BIBLIOTECA DIGITAL > Copia este libro

Copia este libro

David Bravo Bueno

Domingo 3 de julio de 2005, por ediciones simbioticas


"La mayor riqueza que tiene un país es la cultura, eso lo hace más libre. Un país será más libre en cuanto sea más culto. Es difícil que exista un país culto que se haya sometido a una tiranía. Yo creo que es la gran riqueza del colectivo humano, la cultura, pues es lo que lo diferencia de las bestias. Es el deseo de conocimiento". Luis Eduardo Aute

En estos tiempos de lógica de mercado, los que escuchan música que no han comprado, no escuchan música sino otra cosa que quizás se le parezca. No merecen la calificación de melómanos sino de fanáticos de la música pirata los que cantan y bailan las canciones que no han pasado por caja.

Cuando apareció un virus que borraba los archivos Mp3 de los discos duros de los usuarios de las redes P2P, la Asociación de Compositores y Autores de la Música dijo que ese virus iba “contra los amantes de la música pirata”. Los usuarios de P2P no aman la música, sino la música pirata, que debe ser otra cosa distinta.

Para Zapatero “el mejor homenaje a nuestra obra universal lo ha dado el pueblo comprando y leyendo El Quijote más que nunca en nuestra historia”. El hecho de que El Quijote se haya comprado es una de las partes fundamentales en la ecuación del amor a la cultura. De hecho, como no hay cámaras ocultas en las casas, no hay tampoco datos veraces de que se ha leído, sino tan solo de que se ha comprado, que es, al parecer, lo determinante. Ver las películas de la televisión, leer en la biblioteca o escuchar el disco que te ha copiado tu amigo no son actos que celebran y festejan la cultura sino que simplemente la parasitan. Para los que han aprendido que también la pasión se mide con cifras, el amor, como en San Valentín, se demuestra pagando.

* * *

Los exiliados de las estadísticas

En una carta al director enviada al diario EL PAÍS, un lector cuenta la misión imposible que para él y su esposa supuso ir a la ópera. El impedimento, en realidad, solo era uno: las dos entradas les costaban 242 euros. Después de lamentarse de que la ópera fuera un espectáculo dirigido a los pocos que pueden pagársela, terminó su carta en un estado de exaltación y furia diciendo: “Y a vosotros, compañeros proletarios de la cultura, sólo un mensaje: ¡Viva la piratería! ¡Viva el top-manta! ¡Piratead, copiad, bajaos de Internet, colaos en los espectáculos, usad las bibliotecas públicas!”.

La piratería es hija de un sistema que ha condenado al hambre cultural a la mayor parte de la población. Esta censura del siglo XXI en la que se ha convertido el precio, es la mayor promotora de la subversión que supone la copia. Cuando los excluidos han conseguido acceder a avances tecnológicos que les daba entrada en un círculo reservado a una élite, el poder económico ha reaccionado con la táctica del miedo, el engaño y el coscorrón.

El beneficio que genera compartir cultura sin limitación es un exiliado en los medios de masas y en las agendas de los gobiernos. Nada o menos que nada importa el hecho de que millones de ciudadanos tengan hoy un acceso a la cultura que hasta ayer solo soñaban. Que se pida que el interés privado no aplaste al interés general o que las empresas se adapten o sometan a esta nueva realidad es un delirio propio de piratas.

La mayoría de los creadores no serían lo que son si no hubiera existido antes lo que ahora llaman piratería. Si vas a casa de cualquier músico verás que guarda como reliquia del pasado una pila de casetes que, en sus tiempos, se multiplicaban de amigo en amigo. Es esa música, esa cultura que se regalaba, la causa de que ellos hoy sepan qué hacer en el estudio de grabación. La única manera de tenerle ganas a la música es escuchándola y no hay mayor inspiración para hacerlo que ver cómo lo hicieron otros. La principal instrucción de muchos músicos de hoy viene, precisamente, de que se saltaron la barrera que construyó el mercado y accedieron a una cultura que les estaba negada. Sería bueno que existieran los encuestados sinceros y pudiéramos saber cuántos autores de los que hoy claman contra la piratería han sido amamantados por ella.

[...]

--------------------------------------------------------------------

Así comienza este estupendo libro de David Bravo que puedes leer, copiar o comprar (tú misma) y este es su índice:

Beneficios
Falsosdogmas
La invitación al miedo
La industria y los artistas
Titiriteros
La ley y las redes P2P
Haz lo que debas
Manual para empresarios forrados y sus defensores
Que el mercado venga a Mahoma
En la búsqueda de alternativas

--------------------------------------------------------------------

El libro completo puedes descargarlo del archivo del final o bajarlo de las redes p2p que es donde el autor ha comenzado a distribuirlo, como el resto de sus escritos, bajo una licencia de Creative Commons que permite la libre distribución y la copia siempre que se deje clara la autoría original, no se haga con fines comerciales ni haya alteraciones, transformaciones o se emplee para generar obras derivadas.

Documentos adjuntos

Comentar este artículo


moderado a priori

Este foro está moderado a priori: tu contribución no aparecerá hasta haber sido validada por la administración del sitio.

¿Quién eres? (opcional)
  • [Conectarse]
Texto
  • (Para crear párrafos, deja líneas vacías.)


Seguir la vida del sitio RSS 2.0 | Mapa del sitio | Espacio privado | SPIP | esqueleto | Esqueleto Adaptado de: Rouge sang