Si en su momento Goebbles invadió los hogares alemanes con la omnipresencia del Führer a través de las ondas, en las décadas siguientes, sobre todo a partir de los 60, la invasión se realiza a través de la publicidad televisiva. Ahora bien, si Führer hay uno, productos de consumo y de ocio tienen la apariencia de ser muchos, de modo que es posible soslayar la sensación de opresión y crear una aparente sensación de libertad, en tanto que se puede elegir entre el cúmulo de ofertas, mientras que al Führer no se le elige se le escucha. Ahora bien, se elige lo que se ofrece, de modo que el control de la demanda viene determinada por el exceso de una oferta que siempre acaba siendo la misma, pero diferenciada por la seducción con la que se presenta. ¿Realmente existe una diferencia de fondo entre BATMAN y TIBURÓN, o CRÓNICAS MARCIANAS y LA NOCHE H, o entre atunes CALVO e ISABEL, o SOCIALDEMOCRÁTAS y DEMOCRISTIANOS? Una seducción dirigida a unas masas definidas como cifras, infantiles, las cuales determinan la eficiencia de la seducción en tanto que logra engatusar al mayor número posible de personas, de tal modo que son las mayorías las que producen el éxito de una determinada oferta, siempre la misma oferta, el Führer vestido de rosa o turquesa.
simbióticas