Es curioso constatar cómo la mayor parte de los estudios que se encuentran en la red (y fuera de ella) sobre el papel de la sociedad en lo que se refiere a los factores psicológicos que afectan al individuo partan de un análisis de la sociedad capitalista, y desde un punto de vista marxista según el cual, son los modelos económicos los que determinan la psicología individual en la medida en que caracterizan los tipos más o menos abusivos de intercambio o explotación de las personas, actuando así también sobre las familias, sometidas al sistema, como marcos de enfermedad.
No he encontrado ningún artículo que no analice el tema desde un punto de vista no abstracto. "La sociedad capitalista" no es un ente abstracto sino un conjunto de personas; quienes imponen un sistema x, son personas. No se analiza a los individuos que perpetúan el abuso o explotación de otros (éstos nunca van a "consulta"). No se analiza su psicología. Solo se analiza la psicología del sujeto afectado por la conducta de estos otros sujetos inanalizables, por lo que se ve. Y esto se constata en el día a día. Salvo en casos en los que la violencia es extrema (ha habido un asesinato o ha habido maltrato físico demostrado) estos sujetos pasan al otro lado de la valla y comienza su posible "análisis". Que si son o no psicópatas, que si distinguen entre el bien y el mal...
Mientras tanto, se permite que estos sujetos ocupen plaza en los centros de poder. Y por centros de poder no me refiero naturalmente solo a la empresa capitalista, sino a cualquier puesto de poder: en la empresa, en el gobierno, en las instituciones, en las universidades, en los laboratorios... Parece haber una relación natural aunque no se deba o no se pueda generalizar a todos los sujetos, entre la psicopatía y la capacidad para alcanzar ciertos puestos. El ocupar ciertos puestos subyuga al crítico o al guardián de la sociedad de manera que estos individuos campan a sus anchas. Pero esto no es particular de las sociedades capitalistas, como la historia se ha encargado, y se encarga todos los días, de demostrar.
El incluir el factor histórico-cultural-materialista en los estudios no basta para analizar el efecto devastador que ciertos sujetos ejercen sobre otros sujetos. La crisis económica actual no se debe a factores abstractos sino a personas que han delinquido. La actual crisis del sistema capitalista no se debe a factores abstractos sino a personas que han jugado con la vida de otras. Se puede considerar como un mobbig a escala universal.
A lo que estamos asistiendo en estos momentos y desde hace décadas es a un gran campo de concentración dentro del cual se ahogan y asfixian los explotados y los que no podemos conciliar nuestra vida diaria con nuestro apoyo a quienes lo crearon. Me parece importante señalarlo porque últimamente se habla de holocaustos para referirse a lo que ocurre en Gaza y Cisjordania, Irak y Afganistán, pero sin relacionarlo con el hecho de que fuera de esos puntos "calientes" también impera el holocausto. Miremos hacia África, por ejemplo. Es desde allí de donde nos llegan a diario imágenes de niños esqueléticos con el estómago hinchado. Madres con moscas en la cara intenado amamantar a sus hijos cuando no tienen leche que dar. No hay agua. No hay nada. Todos son campos minados. Todos son puntos calientes, víctimas del vuelco que supuso la Segunda Guerra Mundial y también lo que supuso la Unión Socialista de las Repúblicas Soviéticas, entre otras, como "enseñanza". De la alemania nazi y de Stalin nos quedan los referentes para saber cómo se esclaviza y se amputa a los desesperados. Estamos asistiendo a un gran holocausto que no sabe diferenciar un tipo de matanza de otro. Un tipo de denigración de otro. Un modo de hacer bajar la cerviz de otro. Y para colmo, estamos participando activamente sin poder hacer prácticamente nada para evitarlo. Las iniciativas individuales son una joya preciosa dentro de este fúnebre panorama.
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